Jueves Oct 19

Historia Cultural III

La Cultura Visual y Audiovisual en el México del Siglo XX: Nacionalismo, Vanguardia, Modernidad y Posmodernidad
Álvaro A. Fernández Reyes

La cultura mexicana del siglo XX, como el resto de las culturas, ha sido delineada por el predominio de sus manifestaciones visuales y audiovisuales. Las vanguardias y los medios masivos de comunicación, a veces contrarios a veces complementarios, constituyeron las principales fuentes del imaginario moderno a través de la fotografía, la historieta, el grabado, la pintura (principalmente el muralismo), el cine, y más tarde la televisión. Así, el arte y la industria cultural edificaron corrientes ideológicas y estéticas oscilantes entre lo culto y lo popular, lo radical y lo convencional, constantemente dirigidas a la búsqueda de una identidad de la nación inmersa en un vertiginoso cambio social. Ya con la llegada del video e internet en las últimas décadas, los bienes y las manifestaciones culturales cobraron un giro para inaugurar otra etapa de la historia que algunos llaman posmoderna, donde las nuevas tecnologías y otros usos del espacio público y privado, intensifican la presencia de lo visual y lo audiovisual en la vida cotidiana determinando como nunca nuestra experiencia, por tanto, nuestra percepción y construcción de la realidad sociocultural. Así pues, se torna necesario atender esta vertiente de la historia cultural a través de un enfoque interdisciplinario, con el fin de comprender de mejor manera la complejidad de los procesos históricos de la sociedad y la cultura mexicana.

Por tanto el objetivo es mostrar un panorama general y analizar expresiones de la cultura visual y audiovisual del México del siglo XX, según el proceso histórico de dos condiciones culturales: la moderna y la posmoderna. No obstante, acorde a la producción y circulación de formas simbólicas como la pintura, la fotografía, el cine o la televisión; artes y medios masivos representantes de corrientes estéticas e ideológicas que, en su vertiente moderna, cruzan la sociedad porfiriana, la vanguardia y el nacionalismo, retroalimentando a su vez la industria cultural. Por su parte, de la condición posmoderna abordaremos expresiones de fuerte presencia en el imaginario como interternet o el cine, la publicidad o los videojuegos, el grafiti o incluso el cuerpo “intervenido”, derivados de nuevas tecnologías de expresión y comunicación que reconstruyen al sujeto, sus relaciones sociales, los espacios públicos y privados de un país inmerso en la globalidad y el multiculturalismo.